jueves, 15 de junio de 2017

existen humanos que viven tranquilos?  a los que no les ataca este millar de agujas en el cerebro cuando se activa uno de los cien resortes de su hipersensibilidad? y que no sufren temporadas de sueños cada vez más molestos e intensos, que pueden obtener verdadero descanso de las pálidas del día a día en vez de revivirlas en una horrible fantasía rococó?

deben existir, claro. a lo mejor existen incluso mas de los que yo puedo imaginar dentro del hueco (e incluso fuera de el), y les envidio profundamente, porque yo he acampado en pequeñísimos oasis de paz que se secan al tercer día de abrevar en ellos las bestias del inconsciente, y encontrar de nuevo remansos similares me ha costado tres tercios de mi tiempo sobre la tierra, viajando a través de inclementes desiertos llenos de alimañas desconocidas (salvo en sueños y en diván del terapeuta) para el hombre común

pero (y esto seria hecho lamentable) y si la vida consiste en esto? en tres tercios de ella persiguiendo pequeños lapsos de tranquilidad? y si tenemos nuestro análogo de la lucha de los animales por la supervivencia dentro de cada uno de nosotros... contra nosotros mismos?


ahora mismo se esta secando el oasis. debo aparejar a mis dromedarios para partir antes de que llegue la luna nueva y salgan a cazar las viles criaturas que se esconden bajo el barro.

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