lunes, 6 de febrero de 2017

no hay glamour en la tristeza
no está cool la decadencia

nadie debería romantizar este vacío inmenso que amenaza con tragarte cada vez que te despiertas, ignorando todas sus facetas consecuencias-raíces-dinámicas, mostrando degeneración maquillada que siempre termina ante el entrompe de una pequeña esperanza

(al menos en la tele y su invención (y retrato) de la vida de personas que no saben que significa realmente estar deprimido y califica así a cualquier desazón mínima del alma)

...como si pudieras notar o interesarte en los eventos esperanzadores cuando te consumes te consumes te consumes en ti mismo sin parar sin poder ver más mundo que tus propias y picudas miserias sin poder dormir sin poder despertar del todo sin hambre adelgazando o engordando y cada vez más pequeño dentro de ti cada vez más solo cada vez más triste más frustrado más paranoico más convencido de que las cosas no van a ir bien jamás sin poder nunca disfrutar lo que te hace feliz

no es bonito oler a mierda porque llega un punto en que estás tan hundido que que más da ducharse o cepillarse los dientes o arreglarte el cabello o cambiarte de ropa o cualquier otra muda o limpieza simbólica 

no es bonito ver como venden la idea de que va a llegar una persona y b o o m! te curaste y todo va bien porque ni las enfermedades mentales se curan con oxitocina y revolcones ni la gente suele quedarse luego de ver que no pueden hacer nada para sacarte del hoyo cuando se sienten impotentes cuando no pueden cargar contigo; ese aire decadente que tomaron por interesante termina resultándoles insoportable

(y no los culpo)

y ajá entonces abundan éstos llevan las uñas negras y ropa negra y música triste y contemplan de lejos un sufrimiento que no comprenden desde la comodidad de su aburrimiento creyendo que están al mismo nivel, que su tristeza pasajera es comparable a tener mal el coco y los químicos mal distribuidos y literalmente no poder salir de la cama por el dolor en el pecho

no sé no me cuadra nada este escenario pero no me queda de otra que observar y rumiar resentimiento

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