viernes, 29 de julio de 2016

cada una de tus grietas me
     goteas
en el rostro
en las manos 
en el alma

y esta cueva
en la que yaces y te pudres
es más
          y más
                    y más
pequeña
cada vez

apenas quepo acá
apenas hay espacio 
y mis esperanzas chocan contra el techo
y apenas pueden despegarse del rincón
que usan tus g a n a s 
para vomitarlo todo

y no sé si esa capa 
opaca y gris 
que te rodea
es capullo
                            o ataúd

ojalá poder llevarte arriba
y que tomada de mi mano
pudieses oler las estrellas
y la luna
y todo aquello sobre lo que escribías
cuando eras capaz de 
sentir el sol

ojalá esta coraza 
cada vez más dura
        estallara
y revelara un cadáver 
o una mariposa
cualquier cosa
menos esto
que no eres tú

ni es nada más

lunes, 25 de julio de 2016

Me gustaría muchísimo recordar cuando la pereza me hizo tanta mella que perdí el hábito de pasar al físico, de escribir, realmente, en lugar de mantener una narrativa imparable y medio inconexa 24/7 en el cerebro. Porque nunca frena, aunque mis dedos ya no intenten retenerla ni guiarla; permanece allí, tratando de transformar eventos cotidianos en una secuencia interesante para que, al ser leída, transmita a la persona mi intenso y casi infantilizado interés en todo lo que me rodea.

¿Es que la curiosidad desapareció o
ya no me interesan ese tipo de

conexionesconexiones?